La noche cayó sobre Monfragüe mientras la lluvia comenzaba a filtrarse entre las últimas horas del día, trayendo consigo olor a tierra mojada, según informa ABC España. Para el imponente paisaje del parque, dice el relato, la humedad era bienvenida, lo que lo hacía parecer aún más abrumador.
Las gotas esparcidas pronto se convirtieron, con la oscuridad, en el primer aguacero fuerte del otoño. La tormenta se desató entre los sinuosos caminos que recorren el interior del parque, informa ABC.
En plena berrea el ambiente es de respeto, dice el artículo, y no hay otra manera de sentirse a esa hora y bajo ese cielo. Cuerpo y mente permanecen en tensión en los caminos estrechos, donde los animales pueden aparecer sin previo aviso.
Esa tensión se mantiene hasta llegar a un pueblo, en este caso Villarreal de San Carlos, en Cáceres, escribe ABC.

