Cuando la tecnología supera al hombre, ¿hay lugar para la humanidad en el arte? ¿Qué podemos llamar real y qué mentira? Ayer, directo desde Buenos Aires, aterrizó en Madrid la banda de rock ochentero Soda Stereo. Un grupo que, tras 30 años de su última gira, decidió juntarse y celebrar su música. El único inconveniente es que Gustavo Cerati, el cantante principal, falleció en 2014. Pero ahí estaba anoche, su rostro, su voz, su presencia, celebrando la vida del más allá. Y no es una metáfora, un holograma muy sofisticado plantó la figura del argentino bajo el techo del Movistar Arena. La gira Ecos ha reunido en una sola noche los mayores éxitos de Soda Stereo –también es difícil componer nuevas canciones cuando la voz que escuchamos anoche estaba grabada de los últimos conciertos de la banda allá por 1997, lo único real era el bajo y la batería con un virtuosismo derrochado impresionante– y el entusiasmo que sentía el público antes de entrar pareció diluirse con las primeras canciones. 'Echoes' y 'Juegos de seducción' abrieron el extraño concierto y marcaron la pauta con un impresionante juego de luces y visuales proyectados en las pantallas; Con 'Cuando pasa el temblor' y 'Primavera cero' intentamos crear un espectáculo en 3D que acabó disfrutándose más sin las gafas que con ellas. Entre camisetas de la selección argentina, del club de fútbol Boca Juniors y vestimentas completamente negras, el público que acudió al Movistar Arena poco a poco fue conectando con la música que sonaba. Una de las mejores cualidades del ser humano es nuestra capacidad de adaptación, y después de dejar de lado los prejuicios -si lograbas olvidar que estabas escuchando a un muerto- los fanáticos se animaron con sus canciones favoritas: 'En la ciudad de la furia' Madrid vio por primera vez en toda la noche la rabia argentina al cantar un himno; 'TV Overdose' hizo bailar hasta las gradas más tímidas; 'American Blind' y 'Entre Caníbales' recordaron a los presentes que están vivos y que pueden disfrutar del momento. Aunque todo esté dicho, con uno de los mayores éxitos de la banda, 'On the Seventh Day', descubrimos que la euforia no se podía medir con los gritos sino con los móviles que grabaron los primeros segundos de la canción -aunque lo que grabaron fue un holograma preservado en el tiempo- y sus dos compañeros de aventuras mucho mayores que el falso cantante. Una de las virtudes de este tipo de conciertos es poder disfrutar de una música impresionante que nunca pensaste ver en vivo, pero la sensación de sentimientos encontrados no te permitió conectar lo máximo posible con la banda. Siempre es un placer descubrir nueva música, aunque sean clásicos con 40 años a sus espaldas. Lo que no resulta tan agradable es pensar que, en temas como 'Zoom' y el citado 'Cuando pasa el temblor', los músicos ni siquiera estaban en el escenario y, aun así, todo seguía sonando exactamente igual. Pero entonces, ¿dónde está la humanidad que da vida a los espectáculos en vivo? Quienes estuvieron en el escenario fueron Zeta Bosio (bajista) y Charly Alberti (batería). Los otros dos miembros fundadores de Soda Stereo hablaron poco durante la hora y media que duró el concierto, sólo lo hicieron para recordar lo lindo que es "reconectar con las raíces" y para agradecer que venir a "Madrid es como tocar en casa". Poco después interpretaron 'De música ligera', su canción más famosa, con la que se despidieron por todo lo alto, ahora, con todo el templo madrileño en pie coreando que "de ese amor/ de música ligera/ nada nos libra/ nada más queda".

Fuente: ABC España — https://www.abc.es/cultura/musica/soda-stereo-madrid-eclipsada-espectro-vocalista-20260925110532-nt.html