Dos jóvenes en una estación de autobuses, un billete a ninguna parte y mochilas cargadas de sueños de independencia y ropa de mercadillo. Era 1995, juraban que ya éramos modernos porque teníamos autopistas europeas y el diseño se extendía desde el interiorismo doméstico hasta el diseño de barras de bar, pero muchas mujeres no descubrieron que otras realidades éticas y estéticas eran posibles hasta que Iciar Bollain retrató a Silke y Candela Peña bajo una iluminación naturalista que resaltaba la piel real y las ojeras del viaje en Hola, ¿estás sola? La representación femenina que aún oscilaba perezosamente entre la herencia del santo desinteresado del desarrollismo franquista y el saldo tardío del destape, dos caras de una misma moneda acuñada por el ojo masculino, saltó por los aires gracias a ellos. Actrices nacidas en los años setenta, que alcanzaron su apogeo profesional a principios de los noventa, una generación fundamental que llegó para ocupar el encuadre y desalojar al estilista. Más que un sustituto genérico, el suyo parecía una demolición de la cosmética estatal. Una refundación cultural.
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Fuente: El País — https://elpais.com/eps/2026-09-25/como-se-fraguo-la-generacion-de-actrices-que-revoluciono-el-canon-estetico-espanol.html
