Productoras en China están utilizando los rostros de ciudadanos anónimos como materia prima para una nueva generación de microdramas creados con inteligencia artificial, informa El Mundo.

Según el periódico, este enfoque permite a los productores ahorrar dinero en actores y filmación.

Las personas que prestan su imagen reciben 40 euros por un doble digital. Sin embargo, después les resulta difícil mantener el control sobre él, dice El Mundo.