César G., el hombre que ABC España identifica como el parricida en el centro de su reportaje, creció en la colonia militar de Cuatro Vientos, barrio al que regresó durante períodos cuando ya era adulto. Los vecinos recuerdan a un chico normal, quizás un poco despistado, pero sin nada en él que consideren especialmente digno de mención.
Sus padres, César y María, se propusieron darle la mejor educación posible, tal como lo habían hecho con sus tres hermanas mayores, relata el diario.
Algo empezó a ir mal en la adolescencia, según ABC, cuando fumar hachís se convirtió en su principal hábito. Uno de los chicos que solía pasar tiempo con él en los parques cercanos recordó: "Fumaba mucho, aunque en ese momento nunca vimos nada extraño".
El titular del informe enmarca el caso en torno a las drogas, el sexo extremo y graves problemas psiquiátricos.
